Hay niños que son realmente “puntillosos” para comer, y esto suele ser una preocupación entre los padres a quienes se les escucha decir constantemente que el niño “no me come”. Es un desafío diario hacer que el niño pruebe nuevos alimentos.

Harriet Worobey, especialista en nutrición infantil afirma que el rechazo del niño a probar nuevos alimentos es una característica normal del desarrollo infantil y muchos padres abandonan el intento de hacer que su hijo pruebe nuevos alimentos.
Una serie de estrategias pueden ayudar a los niños “mal comedores” a comenzar a consumir una dieta más variada. Worobey, señala los errores más comunes que se cometen en la alimentación de estos niños:
Muchos padres no quieren a los niños dentro de la cocina mientras se prepara la cena. Sin embargo, los estudios sugieren que la participación de los niños en la preparación de la comida es el primer paso para que prueben nuevos alimentos. Investigadores de la Universidad de Columbia encontraron que los niños que preparaban sus propios alimentos tenían más probabilidades de probar nuevos sabores. Animarlos a ayudar en la cocina, presentándoles una variedad de alimentos sanos para prepararlos es una buena idea para que se atrevan a comer aquello que han preparado.
Presionar al niño a dar un bocado, parece razonable, pero es probable que sea contraproducente. Los estudios demuestran que los niños reaccionan negativamente cuando los padres les presionan para comer, incluso aún cuando ofrecen recompensas.
El mejor enfoque es poner la comida en la mesa y alentar al niño a intentarlo, sin presión y sin reproches cuando no come y reforzando positivamente si lo prueba, tratando de parecer natural.
Otro error que se comete está relacionado con la restricción de alimentos. Los padres ponen fuera de la vista o en una estantería alta, aquellos alimentos que les restringen a los hijos. Los especialistas afirman que si se restringe un alimento, el niño querrá más.
La lección es no llevar a casa este tipo de alimentos, comprar bocadillos saludables y dar a los niños acceso a las estanterías es mucho mejor que prohibir.
Un fallo común en la alimentación se presenta en los parientes que están tratando de perder peso. Los papás sometidos a una dieta deben ser conscientes de cómo esto puede influir en las percepciones acerca de los alimentos y comer sano por parte de los hijos.
Los niños suelen rechazar las verduras, en parte porque muy a menudo se sirven al vapor y no es de extrañar que se muestren reacios a comerlas. Los nutricionistas dicen que se deben “vestir” las verduras. Añadir un poco de mantequilla, queso, nata o azúcar a un plato de verduras puede mejorar la apreciación de ellas por parte del pequeño. Las pocas calorías que se le añaden de esta manera, valen la pena frente a la desventaja nutricional de no comerlas, además da la oportunidad de introducir al niño a los sabores vegetales.
Renunciar demasiado pronto es también un error. Si bien puede rechazar un alimento hoy, mañana puede comerlo. Las preferencias cambian a menudo. Por lo tanto, los padres deben mantener la preparación de alimentos variados y saludables y ponerlos en la mesa a pesar de que los hijos se nieguen a probarlos. En niños pequeños se necesitan 10 o mas intentos durante varios meses para introducir nuevos sabores. |