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Todos los padres quieren que sus hijos sean felices, que jueguen el mayor tiempo posible y que sus juguetes sean seguros, estimulantes y ¿por qué no? También bonitos.

En todas las habitaciones de niños en las que he estado hay una serie de juguetes que se van repitiendo. Vamos a empezar por los móviles que muchos colocan sobre la cuna, uno de los juguetes más recomendados por psicólogos porque todo son ventajas. En primer lugar, estos juguetes permiten que el bebé desarrolle su sistema motor al intentar atrapar los muñecos. Además, desarrolla su vista y su oído, ya que sus colores llamativos y sus canciones están especialmente diseñados para atraer la atención de los más pequeños. A la hora de elegir un móvil para su cuna, debes tener en cuenta la seguridad, y colocarlo a la altura suficiente como para que el bebé no llegue a cogerlo porque se le podría caer encima lastimándose.
Otro elemento que se repite son los peluches que, si al principio son mera decoración del cuarto del bebé, al final acaban siendo compañeros de juego inseparables. Los mejores peluches son los que no tienen piezas separadas que el niño se pueda tragar. Evita los que son desmontables, al menos los primeros años, y recorta las etiquetas en cuanto estén en tu poder. Rechaza los peluches con mucho pelo que, si bien son muy lindos los primeros días, al final acabarán siendo un nido de ácaros.
Por último, hay que tener en cuenta las mantas de actividades y las alfombras que sirven a los niños para jugar cuando ya son mayores. Las mantas de actividades están diseñadas para estimular al bebé y tienen distintas texturas, colores y complementos para que el niño se acostumbre desde pequeño a utilizar las manos de una manera distinta. Las mantas de actividades pueden ser usadas hasta que el niño entra en su fase de gateo y seguro que las disfrutan un montón.
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